Archivos de la categoría 'Cultura de Paz'


Depende de ti 1

Hace seis meses, a principios de septiembre de 2007, escribí un artículo que sin pretenderlo encendió una pequeña revolución. Se trataba de unas líneas en las que explicaba la perplejidad que me causaba el hecho de que casi ningún español apoyara la fabricación de bombas de racimo pero que, en cambio, España fuera uno de sus principales productores. Era cuestión de combatir el desconocimiento. Y la blogsfera española se conjuró para luchar contra ese desconocimiento: nació la campaña “Di NO a las Bombas de Racimo“.

Habría sido una campaña más si no hubiera resultado un notable éxito. En menos de 10 días, habiendo conseguido la adhesión de decenas de blogueros, repercusión en los principales medios de comunicación y haber hecho llegar miles de correos electrónicos a nuestros diputados; la campaña conseguía su objetivo: cambiar la tibia postura del Gobierno español. Al décimio día el Gobierno anunciaba la introducción de una enmienda en la Ley de Armas por la cual se comprometía a firmar cualquier Tratado Internacional de regulación y prohibición de las Bombas de Racimo.

Pues bien, el momento de redacción de ese Tratado Internacional ha llegado. Durante el próximo mes de mayo, en Dublín, tendrá lugar la negociación del texto del Tratado. Según la Coalición Mundial contra las Bombas de Racimo, España ha modificado su posición al respecto. Inicialmente, si bien estaba de acuerdo en la firma de un tratado, pretendía introducir enmiendas destinadas a seguir permitiendo la fabricación de bombas con mecanismos de autodestrucción (mecanismos que a la postre no funcionaban y convertían cualquier acuerdo de prohibición en papel mojado). Ahora, España ya no parece encontrarse entre esos países y el Gobierno parece dispuesto ha llegar hasta el final. ¿Mantendrá su compromiso?

Soy de esos que creen que hay confiar en la palabra dada pero al mismo tiempo el Gobierno debe saber que los españoles vamos a observar atentamente sus movimientos. De la atención que prestemos en las siguientes semanas, en los próximos meses, depende que lleguemos a la prohibición definitiva de unas armas que atentan contra los principios fundamentales del Derecho Internacional. De unas bombas que fabricamos en España. Por ello quiero invitaros a seguir observando, a que lo hagáis vosotros mismos. Hoy la página DiNOalasBombasdeRacimo estrena una nueva imagen y se abre a todos aquellos de vosotros que queráis colaborar en la edición de sus contenidos escribiendo artículos, recogiendo noticias o alertando sobre todo lo relacionado con las Bombas de Racimo. Tan solo hay que registrarse.

Todas vuestras miradas abarcan más que lo que alcanzan mis ojos, vuestras manos sumadas pueden denunciar más injusticias que las de quien escribe estas líneas. No fui yo quien consiguió lo que ocurrió en septiembre del año pasado, fuistéis vosotros. Lo que ocurra dentro de unos meses tampoco depende de mi.

Depende de ti.

Bombas de Racimo: paso del ecuador Comments Off

Hoy empieza la Conferencia de Viena sobre las Bombas de Racimo. Se trata del ecuador del Proceso de Oslo. El proceso que se inició a principios de este año y que ya reúne a dos tercios de los países del mundo con el objetivo de llegar a un tratado de prohibición de las Bombas de Racimo.

Como sabéis, desde aquí inicié una campaña a principios de septiembre para lograr la prohibición de estos terribles artilugios. España había mostrado en la última conferencia, la de Lima, una posición ambigua. Con la presión de cientos de bloguers y miles de internautas que escribieron a nuestros diputados se consiguió en menos de dos semanas que el Gobierno forzara la introducción de una enmienda en la Ley de Armas por la que se comprometía a apoyar cualquier proceso internacional para limitar y, en su caso, prohibir las bombas de racimo. Un compromiso expresado en una Ley. Un compromiso importante, un paso significativo. Especialmente gratificante sabiendo que fue el resultado de la presión ejercida desde la blogsfera.

Pero no es suficiente. El objetivo es conseguir que nuestros gobernantes lleguen hasta el final: a la prohibición de las bombas de racimo. De todas los tipos de Bombas de Racimo. Si el gobierno cumple su compromiso apoyará, como ha venido haciendo, el Proceso de Oslo y llegará a firmar el tratado. Sin embargo nada garantiza que España siga alineándose con aquellos países que abogan por excluir de la prohibición las bombas con mecanismos de autodestrucción. Mecanismos que no funcionan, como se volverá a demostrar en la presentación de un informe durante la Conferencia de Viena.

Por ello creo que es necesario hacer un nuevo esfuerzo y manifestar a nuestros representantes que es inadmisible que España se alinee con esos países. Que España debe ponerse a la cabeza del Proceso de Oslo y defender la prohibición total de las Bombas de Racimo. Hasta ahora podíamos escribir a sus diputados en la Comisión de Exteriores pero desde ayer, Miguel Ángel Moratinos, nuestro Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, se ha abierto un blog. Podéis dejarle allí vuestra opinión sobre el asunto. Me consta que es una cuestión que le preocupa, solo necesita sentir que la ciudadanía se moviliza.

La presión ejercida durante estos días puede cambiar el futuro de miles de personas en el mundo. Conseguirlo está en tu mano.

Son carísimos Comments Off

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El próximo 1 de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo reclamará a la Comisión y al Consejo la rebaja del precio de los preservativos.

España en Misión de Paz: Afganistán 2

Desde el año 1989, España ha participado en 52 operaciones de paz y misiones de ayuda humanitaria y cerca de 72.000 militares de los tres Ejércitos las han hecho posibles en cuatro continentes. En el terreno económico también se ha hecho un gran esfuerzo, hasta el momento se han dedicado más de 3.500 millones de euros a sufragar el coste de estas operaciones.

Así resume el Ministerio de Defensa estos casi veinte años de colaboración en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Una colaboración que forma parte de un compromiso adquirido por España con los más desfavorecidos, con aquellos que no pueden dotarse a sí mismos de la seguridad más elemental que permite el desarrollo, con quienes han sufrido o sufren un conflicto armado.

Nuestro país es ya el país con mayor crecimiento económico de los países desarrollados, el que más empleo genera entre los mismos y el que mayor atención está recibiendo en los últimos años por situarse en la vanguardia del reconocimiento de los derechos de los ciudadanos. La situación interna de nuestro país se traduce directamente en el exterior con hechos como el haber aumentado la Ayuda Oficial al Desarrollo al 0′5% (y comprometerse a llegar al famoso 0′7% en tan solo cuatro años), siendo uno de los países que más aportan a Naciones Unidas y apoyando iniciativas como la Coalición contra el Hambre al tiempo que lanza propuestas propias como la Alianza de Civilizaciones.

En el ámbito del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, España no es menos.

En estos momentos nuestras Fuerzas Armadas tiene presencia con unidades en Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Afganistán y el Líbano y mantienen observadores en diversas misiones de Naciones Unidas y la Unión Europea con un total de efectivos próximo a los 3.000.

Me gustaría dedicar las líneas que siguen a una de estas misiones: La ISAF, la misión en Afganistán. Contrariamente a lo que algunos intentan hacernos creer, nuestros soldados se encuentran allí en una misión humanitaria.

La presencia de ISAF en Afganistán está amparada por varias Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, siendo la última la 1707 de 12 de septiembre de 2006, en la que se prorroga la misión hasta el 13 de octubre de 2007.

En particular, las acciones de reconstrucción de nuestros hombres y mujeres en Afganistán han venido definidas por la AECI (Agencia Española de Cooperación Internacional) la cual en su plan de acción para 2007 se ha centrado en la mejora de las vías de comunicación, apoyo a la educación, regadíos y salud. Además, nuestras fuerzas colaboran en la formación de Ejército Nacional Afgano.

Sin embargo, su gran labor no está exenta de peligro. La muestra más reciente la tuvimos a principios de la semana pasada cuando dos soldados españoles fallecieron y otros tres resultaron gravemente heridos cuando explotó un artefacto bajo su vehículo BMR.

Si entendemos que nuestras fuerzas armadas deben colaborar en la reconstrucción de Afganistán arriesgando la vida de sus soldados, entenderemos también que el riesgo para la vida de los nuestros debe minimizarse. Nuestros soldados deben ir correctamente equipados.

Huyendo de ruidos absurdos entorno a inhibidores de frecuencia, en la blogsfera española está surgiendo un fuerte debate acerca de aquella cuestión. En particular ha nacido una campaña vecina pidiendo que se equipe a nuestros soldados con unos vehículos blindados, los MRAPS, que probablemente podrían haber evitado estas recientes pérdidas así como otras ocurridas en el pasado más reciente. Prestemosle al asunto la debida atención.

Bombas de Racimo: Rearme Intelectual 4

Como saben estoy completamente volcado con DiNOalasBombasdeRacimo.com y todo lo que la está rodeando. Se habrán dado cuenta que tengo esto un poco olvidado. Afortunadamente uno tiene amigos, amigos buenos y preparados, que cogen y escriben un post para uno. Es el caso de mi compañera de oposición María Muñoz Maraver, autora de las líneas que siguen. Un artículo de quitarse el sombrero.

Este artículo constituye meramente una introducción al marco jurídico internacional en el que podríamos situar el uso, producción y almacenamiento de las bombas de racimo. Me parece de especial importancia esclarecer la situación jurídica para que todos los ciudadanos podamos entender la relevancia e importancia que tendría el tratado para la prohibición de la producción, uso y almacenamiento de estas bombas en el marco del Proceso de Oslo.

Aunque desgraciadamente ello no se ponga de manifiesto en la realidad, la guerra, como tal, está prohibida por el derecho internacional. Sólo se permitiría una respuesta violenta en un caso extremo aprobado según el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas por el Consejo de Seguridad. Como salta a la vista que la guerra sin embargo es un método aún en uso, nunca se ha dejado de regular la forma de hacer la guerra, derecho llamado ius ad bellum.

Es natural y comprensible que cualquier ciudadano y este lector mire de forma escéptica la utilidad del derecho internacional debido a las continuas violaciones de tal derecho que observamos a diario, y a la falta de contar con una policía supra-estatal que se ocupe de asegurar su cumplimiento. Sin embargo, podemos establecer que en la actualidad y según el I Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales de 1977 existe en los conflictos internacionales la obligación de contar con un tercer estado observador, o en caso de no llegar a un acuerdo sobre tal estado, la Cruz Roja tomaría tal estatuto de observador.

Las consecuencias a las violaciones al derecho que el observador pudiera denunciar podrían ser variadas, desde la degradación de la imagen de ese Estado, hasta la intervención militar, pasando por el embargo económico. Si bien estas represalias no siempre se ponen en práctica y a menudo pueden parecer insuficientes, el hecho es que la sociedad internacional está formada por Estados soberanos iguales, y no contamos aún con otros métodos de control supra-estatales. La imagen exterior de los Estados está cobrando fuerza gracias a la interrelación de la población civil, como se pone cada vez más de manifiesto por ejemplo con la imagen de EEUU tras la invasión de Irak.

Pasaré así a enumerar este marco jurídico comenzando con el derecho de la costumbre, el ius in bellum relevante en este caso y el derecho de desarme.

El derecho consuetudinario es vinculante para todos los Estados según el art 38 del Estatuto del Tribunal Internacional de Justicia de 1920. Este derecho establece que los estados no gozan de plena libertad en sus actuaciones durante tiempos de guerra. Es decir, existe la costumbre internacional de atenerse a la legislación sobre conflictos, y existe una convicción universal de que impera en todo momento el principio de humanidad, prohibiéndose así los sufrimientos innecesarios para los objetivos de la guerra, y de que es necesario distinguir entre combatientes y civiles. Para establecer si una norma es una costumbre basta con la deliberación del Tribunal Internacional de Justicia, que ya lo ha hecho en repetidas ocasiones.

Además, de estas normas se hace eco el citado I Protocolo de 1977, estableciendo en su artículo 35.1: “En todo conflicto armado, el derecho de las Partes en conflicto a elegir los métodos o medios de hacer la guerra no es ilimitado” y en el artículo 35.3: “Queda prohibido el empleo de métodos o medios de hacer la guerra que hayan sido concebidos para causar, o de los que quepa prever que causen, daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural” En este punto ya podemos establecer la relación con las bombas de racimo, cuya permanencia en un medio natural durante años puede poner en peligro la vida vegetal, animal y humana, más aún estableciéndose en el artículo 36: “Cuando una Alta Parte contratante estudie, desarrolle, adquiera o adopte una nueva arma, o nuevos medios o métodos de guerra, tendrá la obligación de determinar si su empleo, en ciertas condiciones o en todas las circunstancias, estaría prohibido por el presente Protocolo o por cualquier otra norma de derecho internacional aplicable a esa Alta Parte contratante”. Estarían por tanto prohibidas estar armas por el protocolo según el artículo 48 cuando dice: “las Partes en conflicto harán distinción en todo momento entre población civil y combatientes, y entre bienes de carácter civil y objetivos militares y, en consecuencia, dirigirán sus operaciones únicamente contra objetivos militares”. Las bombas de racimo por su amplia dispersión y su permanencia en el lugar durante años dispuestas a estallar, son incapaces de discernir unos objetivos de otros, caen sobre áreas que no constituyen objetivos militares, y permanecen en los objetivos, militares o no, durante más tiempo del que dura el conflicto.

Es esta norma la razón de que oigamos hablar tan a menudo de los daños colaterales refiriéndose a los daños sobre civiles, este eufemismo en muchos casos sirve de cubierta para obviar el uso de armas, como es el caso de las bombas de racimo, que desde un principio no estaban capacitadas para reducir esos daños. Los daños producidos por estas bombas no pueden ser considerados colaterales, por tanto, ya que usándola se ha negado el beligerante a reducir estos daños.

Además de existir estas normas, existen convenciones orientadas a la regulación del armamento, como la Convención de 1980 sobre ciertas armas excesivamente nocivas; la de 1993 sobre las armas químicas (casi todos los países del mundo son miembros) o la de Ottawa de 1997 sobre las minas terrestres (157 países son parte pero no lo son EEUU, Rusia y China). Ello pone de manifiesto que a pesar de existir la legislación genérica arriba explicada, la sociedad internacional ha considerado habitualmente necesario también contar con convenios más específicos que faciliten su control y cumplimiento, así ocurrió con las minas terrestres y esto es lo que aquí reclamamos para el uso, producción y almacenamiento de las bombas racimo.

Bien entiendo que puede producir desánimo que en muchos casos la legislación no se esté poniendo en práctica, pero creo que es necesario seguir regulando el desarme ya que la incidencia de sus violaciones es cada vez mayor, despertando el rechazo de todas las poblaciones civiles, está en nuestras manos.

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