Golpe de Estado en Tailandia: Conexión con Bangkok
Imagino que a estas alturas habrán leído que ha habido un golpe de Estado en Tailandia. Los tanques han salido a la calle. La radio y la televisión han sido cortadas. Pero internet sigue latiendo.
Tengo un amigo tailandés en Bangkok. Les explicaría a qué se dedica y les daría su nombre pero, al tener un puesto “relevante” en la sociedad y de cara al público, me ha pedido que guarde su nombre en el anonimato así que le llamaremos “Amigo P”.
Hemos estado chateando. Hablando sobre lo que estaba ocurriendo en directo. Cuando hemos terminado de hablar le he preguntado si podría publicar nuestra conversación en mi blog y me ha dicho que sí. Aquí la tienen.
Francisco Polo: ¿Tienes miedo?
Amigo P: Ninguno. Estoy seguro de que todo irá bien.
Francisco Polo: ¿Tienes idea de por qué están haciendo esto (los militares)?
Amigo P: Están declarando ahora mismo la Ley marcial porque el primer ministro Taksin es una persona desdeñable. Es un hombre de negocios. Todo lo que ha hecho durante su tiempo como primer ministro ha sido para el beneficio de los negocios familiares. Incluso cambió las leyes para poder vender su empresa a la Compañía Singaporean Temasek sin pagar impuestos… Y durante mucho tiempo dijo cosas no muy bonitas sobre el Rey…
Francisco Polo: Había leído sobre eso… pero había leído también que las elecciones iban a tener lugar tan sólo en unas semanas.
Amigo P: Sí, en octubre pero creo que el Ejército temía que volviera al poder e hiciera las mismas cosas de nuevo. Eso es lo que yo creo. La pregunta ahora es: ¿Es esto lo que realmente los tailandeses quieren?¿Quieren esto o quieren elecciones? Mira, ahora misma están declarando la anulación de la Constitución e iniciando la aplicación de la Ley Marcial.
Francisco Polo: The Economist había predicho este golpe de Estado, ¿Sabíais vosotros que esto pasaría?
Amigo P: Sí… oí algo al respecto… pero nunca pensé que realmente podría llegar a ocurrir. De hecho no estoy seguro sobre qué es lo que conviene hacer en este momento.
Francisco Polo: ¿Qué crees tú que sería lo correcto? En los últimos años habéis tenido al menos veinte constituciones…
[Pausa. Mi “Amigo P” no contesta.]
Francisco Polo: ¿Hola?
Amigo P: Perdona. Había ido corriendo hacia la televisión para ver si habían restablecido la CNN. No lo han hecho. Creo que lo correcto es celebrar elecciones el mes que viene y ver qué pasa.
Francisco Polo: ¿Crees que con esta nueva situación habrá entonces elecciones el mes que viene?
Amigo P: No tengo ni idea. Ni idea. Puede que pospongan la elección.
Francisco Polo: ¿Está el Rey tras esto?
Amigo P: Es posible.
Francisco Polo: Lo que no entiendo es por qué (los militares) están haciendo esto ahora cuando podría ocurrir que el gobierno cambiara en solo 30 días…
Amigo P: … o Taksin ganara otra vez. No sabemos nada ahora mismo. Todas las emisoras de televisión han sido tomadas por el “Consejo para la Reforma de la Democracia”.
Francisco Polo: ¿La gente le quiere (a Taksin)?
Amigo P: Yo no.
Francisco Polo: ¿Y la mayoría? ¿Crees que efectivamente habría sido reelegido?
Amigo P: Creo que las posibilidades eran realmente elevadas porque la gente de las clases bajas de fuera de Bangkok son pro Taksin pero a la gente con estudios de Bangkok y otras grandes ciudades como Chiang Mai, Phuket, etc. no les gusta. Y conocen lo que está haciendo…
[Pausa]
Creo que me iré a la cama pronto…
Y se ha ido a dormir. Así, tal cual.
ojalá vivas tiempos interesantes
Esta es una maldición de orígen chino y que, efectivamente se cumple en el siglo XXI. Por la mañana Hungría (recordemos que está en la UE) una revuelta que ha puesto en vilo la continuidad del gobierno y por la tarde, Thailandia, un país clave (no en vano el antiguo Siam fue y sigue siendo el estao tapón por excelencia) en el sudeste asiático. Después de los últimos ruidos de sables, un golpe como este se atisbaba como bien dices en The Economist ( la primicia te la he dado yo, que conste!!;-p) y en la última cumbre UE-ASEAN la sangre estuvo a punto de llegar al río por culpa de dos países: Myammar y el que hoy nos ocupa.
Ya veremos cómo termina la fiesta… ya sabes el dicho, hace falta que todo cambie para que todo siga igual.
Iván, ya sabes cuánto te debo. Por eso es para mí un honor que te pases por aquí. Y sí, soy un ingrato, tú me soplaste lo de The Economist. Te prometo que cuando tengas un blog (lo cual espero que sea más pronto que tarde) te enlazo y no volverá a pasar ;o)