Joaquín Sorolla

Ayer descubrí que comparto con Joaquín Sorolla muchas más cosas que nuestra ciudad natal. Tuve la suerte de que un amigo recién llegado de París quisiera ir a ver la exposición Sargent/Sorolla que se encuentra en este momento en el Museo Thyssen-Bornemisza. Dice el prospecto de la misma que:
La exposición presenta en paralelo las respectivas carreras artísticas de John Singer Sargent (1856-1925) y Joaquín Sorolla (1863-1923), pintores de un lenguaje muy afín, que se conocían personalmente y sentían atracción mutua por sus respectivas obras, pese a ser dos artistas muy diferentes por su nacimiento, educación y personalidad.
Como valenciano que soy ya conocía la luz que caracteriza sus cuadros (luz que contrasta con la oscuridad de Pinazo, su precursor) sin embargo por primera vez pude grabar en la retina lo vibrantes que resultan sus representaciones de escenas de la playa de Valencia (como pueden ver arriba). También la dureza de su obra social con cuadros como “Aun dicen que el pescado es caro” y es que en palabras del propio Sorolla parece que “para darse a conocer y ganar medallas, hay que hacer muertos”. Me conmovió la ternura de “Madre” y la belleza de un “Paseo a orillas del mar“.
Les dejo aquí el enlace al Museo Sorolla de Madrid para que puedan ver sus obras con tranquilidad. ¿Cuál es la que más les gusta a ustedes?
A mí me gusta “Investigación”: el tema, la composición, la luz…
El Museo Sorolla es una pasada…si no lo concoes deberías pasarte…
Este es el cuadro al que te refieres Vailima.
El pie de foto en la web del Museo Sorolla dice así:
Fechado en 1897 y realizado en el laboratorio del doctor Luis Simarro Lacabra, amigo y protector de Sorolla. Un único foco de luz, la lámpara de la izquierda, incide sobre la bata blanca del doctor, que analiza unas pruebas rodeado por su equipo de colaboradores. Éstos prácticamente están iluminados por la reflexión de la luz en la habitación.
Iré Moeh. Aunque tengo pendiente el Prado… ¡Glups!
A mi desde que lo ví, me gustó mucho “niños en la playa”, quizá por lo agradable de la situación que retrata o por la preciosidad de la luz incidiendo en los cuerpos de los niños y en la arena mojada.
Pues es un delito no ir al Prado primero, y más estando justo enfrente del Thyssen!